La inyección de PRP, concentrado de plasma rico en plaquetas, es considerado en la actualidad como uno de los mejores tratamientos regeneradores. Es fácil de obtener de la sangre del propio paciente mediante un proceso de centrifugación y eliminación de los hematíes y leucocitos, y, prácticamente no tiene riesgo de producir alergias ni reacciones adversas sistémicas.
Dependiendo de la estructura a inyectar, el PRP obtenido puede ser modificado para conseguir un efecto intenso y rápido, o bien, más lento y progresivo.
En cuanto a su uso en la patología de columna, las indicaciones son múltiples, para tratamiento del dolor lumbar y ciático, de la estenosis de canal sintomática, espondilolisis y espondilolistesis, artrosis lumbar, secuelas de un latigazo cervical etc.
1) Frenar el deterioro discal e inducir a los condrocitos la producción de matriz extracelular, para conseguir reequilibrar la hidratación del disco intervertebral
2) Acelerar la cicatrización de las fisuras en el anillo fibroso, potenciando la acción de fibroblastos para sintetizar colágeno tipo II, consiguiendo que vuelva a funcionar de forma segura soportando los incrementos de presión sin provocar dolor lumbar (al flexionar el tronco, toser o estornudar, estar sentada etc)
3) Mejorar el funcionamiento de las articulaciones lumbares, al nutrir el cartílago articular y recuperar la tensión de la cápsulas articulares, aliviando el componente de dolor lumbar de origen facetario y retrasando la progresión a la artrosis lumbar
4) Acelerar la recuperación en el caso de dolor ciático por una hernia discal cuando se administra por vía transforaminal
5) Aliviar el componente de inflamación e hipertrofia de ligamento amarillo, para reducir el grado de estenosis de canal lumbar
6) Inducir la cicatrización y el correcto funcionamiento de los ligamentos inter y supraespinoso, favoreciendo la estabilidad del conjunto de la unidad funcional (disco intervertebral y facetas lumbares)
7) Potenciar la musculatura espinal profunda, multifidus, atrofiada bien por la falta de uso, o por lesión de los nervios que los mantiene y estimulan, fundamental junto al soporte ligamentoso, para mantener la zona lumbar estable.
Las inyecciones pueden realizarse con anestesia local o sedación ligera, y tras un periodo corto de observación, se procede al alta a domicilio para reanudar actividades habituales en las horas siguientes. Es fundamental evitar el consumo de antiinflamatorios en las semanas previas y posteriores al procedimiento